Acerca de la educación, William Butler Yeats afirmó que “La educación no es llenar un cubo, sino encender un fuego”. Esto significa que educar no debe ser considerado un “llenar” sino un “producir”, o mejor dicho, “propiciar”.

Estamos iniciando el mes de febrero, un mes donde el afecto y las emociones se hacen más evidentes.  El día del cariño y la amistad es una fecha que nos invita a pensar en nosotros mismos, en las personas que nos rodean y en el legado que estamos dejando en este mundo en el que vivimos. Nuestra época se ha caracterizado porque a nuestros salones de clase llegan estudiantes con muchas necesidades. En muchos casos, nuestros chicos necesitan un abrazo antes que una clase de álgebra.

Es por eso que la educación está llamada a ser un aporte a la riqueza emocional y afectiva de nuestros estudiantes. No es posible conformarnos con llenar sus cabezas de conocimientos; no es suficiente desarrollar muchas habilidades en ellos; es necesario que cada docente se dedique a construir lazos emocionales con sus estudiantes, de modo que la relación estudiante-maestro sea también una formación de emociones, de actitudes y de valores que permitan que cada persona llegue a ser la mejor versión de sí mismo.

 

Este mes dedicamos nuestro editorial a todos ustedes docentes, que dedican más que su trabajo a la formación de las nuevas generaciones. Gracias porque con su amor y dedicación están sembrando la semilla de una mejor nación.